Ir al contenido

Agronomía

Encalado

El encalado consiste en aportar enmiendas calcáreas para corregir la acidez de los suelos, mejorar su estructura y optimizar la disponibilidad de nutrientes.

Enmienda calcárea · Corrección del pH · Cal agrícola · Dolomitización · CaCO3 · CaO

El encalado designa la aplicación al suelo de enmiendas que contienen compuestos de calcio y/o magnesio, destinadas a neutralizar la acidez del suelo y a mejorar sus propiedades físico-químicas. Esta práctica persigue principalmente reducir la concentración de iones hidrógeno (H+) y, en suelos muy ácidos, de aluminio tóxico (Al3+), elevando así el valor del pH. Los materiales de encalado provienen de depósitos de caliza formados en mares de épocas geológicas anteriores; pueden tratarse de precipitados inorgánicos o de conchas carbonatadas, cuya dureza física varía considerablemente. Las reservas son inmensas en forma de macizos calcíticos y dolomíticos, aunque algunas regiones tropicales se hallan a veces alejadas de ellas[1].

Naturaleza y elección de los materiales

El carbonato cálcico constituye el material de referencia: contiene generalmente entre 75 y 95 % de CaCO3, es decir, 42 a 53 % de óxido de calcio (CaO), base del cálculo del efecto encalador. Un contenido en carbonato de magnesio superior al 5 % se considera beneficioso. La granulometría requerida depende de la dureza: las calizas duras deben molerse a menos de 1 mm, los materiales blandos (craie) a menos de 4 mm[1]. La dolomita, de fórmula CaMg(CO3)2, contiene 40 a 45 % de CaO y 5 a 20 % de MgO; resulta especialmente indicada cuando el suelo requiere un aporte de magnesio[2]. La marga, mezcla de material terroso con 10–30 % de carbonato cálcico, fue redescubierta en Europa en el siglo XVIII y empleada ampliamente para la mejora de suelos ácidos, aunque su extracción y distribución exigen costes de mano de obra elevados[3]. Los residuos de carbonatación de las azucareras constituyen otra fuente aprovechable[4].

La elección del material depende de la textura del suelo, de la disponibilidad local y del coste. Los suelos medios a pesados se neutralizan rápidamente con cal viva, pero los carbonatos de acción lenta son preferibles para mantener una reacción óptima. En suelos gruesos (arenas), el carbonato cálcico debe privilegiarse para limitar el riesgo de sobreencalado[3].

Efectos agronómicos

El encalado mejora la estructura del suelo, la aireación y la disponibilidad del fósforo y del molibdeno. Estimula la actividad biológica, en particular la fijación biológica de nitrógeno[3]. Un aporte adecuado de calcio previene diversos trastornos: podredumbre interna de la col, manchas marrones y amargor de la manzana, cáscaras vacías del maní. El rendimiento total en aceite de este último se ve favorecido, aunque el contenido en aceite mismo no aumenta[5]. La yuca, cultivada en suelos lateríticos ácidos de pH 4,0–4,5, experimenta un incremento de su contenido en almidón y una disminución del ácido cianhídrico tras el encalado[6]. La caña de azúcar, adaptada a suelos de pH 5,0–8,0, requiere encalado en condiciones de alta acidez para evitar la toxicidad del aluminio[6].

Marco normativo europeo

Un reglamento de la Unión Europea define los materiales de encalado como productos fertilizantes de la Unión cuya función es corregir la acidez de los suelos. Dichos materiales deben contener óxidos, hidróxidos, carbonatos o silicatos de calcio o de magnesio[7]. El valor neutralizante mínimo se fija en 15 (equivalente CaO) o 9 (equivalente HO-); la reactividad mínima debe alcanzar el 10 % (ensayo con ácido clorhídrico) o el 50 % tras seis meses (ensayo de incubación); el 70 % del material debe pasar por el tamiz de 1 mm, salvo para las cal vivas, materiales granulados y creta[7]. Los contaminantes están limitados: cadmio 2 mg/kg, cromo hexavalente 2 mg/kg, mercurio 1 mg/kg, níquel 90 mg/kg, plomo 120 mg/kg, arsénico 40 mg/kg de materia seca, cobre 300 mg/kg, zinc 800 mg/kg[7]. Las tolerancias de etiquetado especifican un margen de ± 3 para el valor neutralizante, ± 10 % para la granulometría, una diferencia absoluta de 3,0 puntos porcentuales para el CaO total, y diferencias absolutas de 1,0, 2,0 o 3,0 puntos según la concentración para el MgO total[8].

Fuentes

  1. FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 153 · Ver la fuente
  2. FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 339 · Ver la fuente
  3. FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 154 · Ver la fuente
  4. FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 350 · Ver la fuente
  5. FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 306 · Ver la fuente
  6. FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 272 · Ver la fuente
  7. Règlement (UE) 2019/1009 (produits fertilisants), ANNEX I · Ver la fuente
  8. Règlement (UE) 2019/1009 (produits fertilisants), ANNEX III · Ver la fuente

Texto original de fertiliser-market.com. Los hechos y las cifras proceden de los documentos citados, en la página indicada; no se reproduce de ellos ningún texto, tabla ni gráfico.

Actualizado el 3 de noviembre de 2026

← Todo el saber