El sulfato de amonio constituye el fertilizante nitrogenado más antiguo obtenido por vía industrial. Se presenta como cristales blancos de elevada solubilidad en agua. Su fracción nitrogenada alcanza aproximadamente el 21 %, integrada en su totalidad en forma amoniacal, mientras que el componente sulfúrico se sitúa entre el 23 y el 24 %, todo ello como sulfato[1]. La ausencia de catión metálico en su fórmula explica su efecto acidificante sobre los suelos[1]. Entre sus propiedades físicas destacan una densidad aparente de 720 a 1.040 kg/m³ y un ángulo de reposo de 32 a 33 grados[1].
Fabricación y procesos
La producción industrial se basa en la neutralización del amoníaco con ácido sulfúrico. La fuente señala que existen diversos métodos de elaboración[1]. El fosfoyeso puede aprovecharse en determinadas rutas productivas, particularmente para la obtención de ácido sulfúrico y sulfato de amonio[2]. En el ámbito de la urea, algunas instalaciones incorporan sulfato de amonio al licor ureico fundido previo a la etapa de solidificación, dando lugar a compuestos mixtos[3].
Usos agronómicos
Aplicado en laboreo o como aporte de cobertura, este producto suministra simultáneamente nitrógeno y azufre, ambos directamente asimilables por la planta gracias a su solubilidad acuosa[1]. Resulta especialmente indicado para suelos con déficit de azufre y cultivos de alta demanda de este elemento. La acidificación del sustrato que genera puede resultar ventajosa en terrenos de elevada reserva calcárea, aunque exige mayor control en medios ya ácidos. La falta de nitrógeno nítrico retrasa la lixiviación inmediata, si bien la transformación biológica posterior del amonio a nitrato resulta inevitable. No se recomienda combinar este fertilizante con roca fosfática en bruto ni con urea[1].
Mercado y comercialización
En Estados Unidos, el sulfato de amonio se cuenta entre los principales derivados del amoníaco, con volúmenes producidos en 2025 que lo sitúan por detrás de la urea, el nitrato de amonio, el ácido nítrico y los fosfatos de amonio[4]. Dentro del espectro de fertilizantes nitrogenados, aparece junto a la urea, el nitrato de amonio, el CAN y las soluciones UAN en los cuadros comparativos del sector[5]. Su peso relativo en el comercio internacional permanece no obstante limitado por su moderado contenido nitrogenado, que perjudica su coste de transporte por unidad fertilizante frente a los concentrados.
Reglamentación y especificaciones
La comercialización en el mercado europeo se rige por el Reglamento (CE) n.º 2003/2003[6]. Las normas técnicas desarrolladas a partir del referente indio establecen los siguientes límites: humedad máxima 1,0 %, nitrógeno amoniacal mínimo 20,6 %, azufre mínimo 23,0 %, acidez libre máxima 0,025 % (0,04 % para materiales procedentes de amoníaco y yeso de subproducto), arsénico máximo 0,01 %[1]. La clasificación de fertilizantes que contienen nitrato de amonio como sustancias oxidantes en los reglamentos de transporte de la ONU no afecta a este producto, al carecer de contenido en nitrato[6].
Fuentes
- FAO, Plant nutrition for food security (2006), p. 333 · Ver la fuente
- Commission européenne, BREF LVIC-AAF (2007), p. 275 · Ver la fuente
- Commission européenne, BREF LVIC-AAF (2007), p. 351 · Ver la fuente
- USGS, Mineral Commodity Summaries 2026, Nitrogen, p. 1 · Ver la fuente
- Yara, Fertilizer Industry Handbook 2022, p. 52 · Ver la fuente
- Commission européenne, BREF LVIC-AAF (2007), p. 391 · Ver la fuente
- Yara, Fertilizer Industry Handbook 2022, p. 42 · Ver la fuente
Texto original de fertiliser-market.com. Los hechos y las cifras proceden de los documentos citados, en la página indicada; no se reproduce de ellos ningún texto, tabla ni gráfico.
Actualizado el 3 de noviembre de 2026